lunes, 21 de febrero de 2011

Ponchos morenos.










Ponchos morenos.


Almuédano que corta por la sisa
las cañas de la mies y besa el jarro:
Cada gresca secuestra una sonrisa
y las leyes se caen con pies de barro.

Quererte fue el olvido de una visa,
ponerme en tu lugar, un despilfarro:
los jayanes de Dios no van a misa
y en la Plaza Tahrir frenan el carro.

La blasfemia está en boca de los zainos
(lo escribo sin acento, por si acaso
rechace la Academia al heresiarca)

Ante el bardo traidor yo desenvaino
la palabra de honor que cede el paso.
Es de orden religioso ser patriarca.



II

Barhein es la botica* de Lavalle
que alberga los traseros solitarios
que irán, en tibio semen arbitrario
a dar la nota qay, en la ancha calle

que marca con sutil, tierno detalle,
que al hombre, actual impuesto del erario;
tanto gusto le da besar corsarios
de la SONY que niñas en el valle

de lágrimas que asoman por Oriente
como el Sol del Levante de la Aurora.
Me río de tu jerga maloliente.


La vieja cofradía hostigadora
le regala plumilla a su pariente
vicioso en germanía aburridora.














*el boliche
Se refiere a un boliche gay de Lavalle al 300, en la ciudad de Buenos Aires.

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