domingo, 13 de febrero de 2011

Asuntos eternos II









Y devuelve la noche, bailes y contradanzas,
fulminando alabanzas, cerrando los escotes;
cuando la muerte cumple más años que matanzas
sufren los monigotes.

No tienen más ceguera, que su propio estrabismo
que ocultan como fieros amantes del escaso
talento de sus riñas; siempre cuentan el mismo
pasodoble del vaso.

Se apuran los ladrones a cantar las cuarenta
con versitos ilustres, los vándalos famosos
se dan brillo con vino, el agua se fermenta
y se hunden en los pozos.

La juventud reclama Sorpasso en la avenida,
no acepta Subnormales con Marcos de batalla
ni viejos que no admitan el dolor de la vida
y nunca den la talla.

Mis hijos por fortuna, no aspiran a escenarios
buscando vanagloria, ni burbujas de fama,
a veces, una madre vale más que el calvario
de andarse por las ramas.

El amor es letal. Con caricias y besos
al final se consigue inmolar enemigos,
los dioses nos escuchan, se ofrecen porque eso
se torne su castigo.

Si el diablo escupiera la bilis que lo enferma
sus vicios al diablo se irían a parar,
evadiendo las tasas la avaricia está yerma;
más le vale pagar.





(estrambote de bote:
me voy a cocinar)

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