domingo, 27 de febrero de 2011

Una coda y que se joda.

Porque vivan los tópicos sin trópicos
de Cáncer, Capricornio o de Ecuador,
sus décimas no tienen el ardor
y el Público merece un psicotrópico.
La paz mundial no es un concepto utópico
ni falta el oro negro a los parientes
del Norte, que recogen recipientes
de lluvia por las dudas salga el sol.
Don Sabina sulfata entre formol,
whiskacho añejo y letras de batalla
negándose a tirarnos la toalla
del pinche boxeador del rock and roll.

Y porque trópico es Vuelta en lengua griega
le reclamo el retorno procedente,
esperando sentar un precedente
que el artista del diario me deniega:
Cobrar mis estipendios es decente.
Venga, pague y apueste a dar la cara
que ser "negra" es mejor a dar la vara.
La elegancia denota que el respeto
se mide con hexámetros y abono:
yo prefiero mover el esqueleto
pirateando los discos de un tal Bono;
que de ecólogo no tiene ni un asomo
que esperar que el infiel cante primero
sus mañas de magnate y de usurero
así, ay, los embromo.

Lu

Décimas de poné y no quites.

Del payador Wilson.

¿Dónde está esa payadora
Que volvió a los escenarios
A desclavar poemarios
de la piel que aun los llora?
Si dice un poema ignora
...que no hay que hablarle al amor.
No hay en su voz una flor
que calle su color grave.
Si dice poemas no sabe
Que callar es lo mejor
.

1.
Buenas rimas, payador,
que motivan mi respuesta
cuando se calle la orquesta
y apague el fuego el calor.
¿Sabrás acaso el sudor
que provocas a las musas
o andarás buscando excusas
que hagan perder la paciencia
cuando se sabe a conciencia
que juegas ruleta rusa?

2.
Llévame al tour por Europa,
a disfrutar del verano,
y apriétame bien la mano
cuando ganes Supercopa
deletreada hasta en la sopa.
No dirás que una romana
no sabe mentir en verso
por mucho destino adverso
que le causen los ladrones
que pierden los pantalones
por derecho y del reverso.

3
A la mierda que sabía
tejer lágrima Morena.
Nos da el barro de la pena
la más cruda alfarería.
El dulce de la alegría
lleva de amargura un trago.
Yo que con mis manos pago
alivio para tus llagas
solo te pido que me hagas
rimas, que es donde me embriago

4.
¿Qué Jimeno ni Jimena!
Las rimas son de Lucía
la morocha que solía
seducir a Manu Tena.
Pantalla de una condena
que le aplica el Mío Cid,
cuando abusa de la vid
y le devuelve borracho,
dos rayas y un mamarracho,
de un supuesto Rey David.

5.
Lu nunca viajó contigo
al tren expreso de Oriente,
ni gustó del malviviente;
me lo ha dicho y te lo digo.
Mis versos son tu castigo,
no ha perdido quien respira
mientras afina su lira
con arte, mañas y empeño.
Las musas no tienen dueño
y el menos hombre las tira.

6.
La fama es una locura,
que no me incluye en la nota;
tienen sabor a derrota
los salmos que este mal cura.
Belleza es la dictadura
que se impone a las señoras
por sus mentes abductoras
de revolución naciente
y que riman, de repente
copy and paste, gatos de angora.

7.
Voy dejando el guitarrón,
pues discurrir con pesados
solo se puede en estrados
negados al corazón.
Toma mi último achuchón,
que estas décimas son crudas
-sin revisar, diría Judas-
(Ya no queda Margarita
Your-cenar de Santa Rita)
y les falta horno y cocción.

lunes, 21 de febrero de 2011

Ponchos morenos.










Ponchos morenos.


Almuédano que corta por la sisa
las cañas de la mies y besa el jarro:
Cada gresca secuestra una sonrisa
y las leyes se caen con pies de barro.

Quererte fue el olvido de una visa,
ponerme en tu lugar, un despilfarro:
los jayanes de Dios no van a misa
y en la Plaza Tahrir frenan el carro.

La blasfemia está en boca de los zainos
(lo escribo sin acento, por si acaso
rechace la Academia al heresiarca)

Ante el bardo traidor yo desenvaino
la palabra de honor que cede el paso.
Es de orden religioso ser patriarca.



II

Barhein es la botica* de Lavalle
que alberga los traseros solitarios
que irán, en tibio semen arbitrario
a dar la nota qay, en la ancha calle

que marca con sutil, tierno detalle,
que al hombre, actual impuesto del erario;
tanto gusto le da besar corsarios
de la SONY que niñas en el valle

de lágrimas que asoman por Oriente
como el Sol del Levante de la Aurora.
Me río de tu jerga maloliente.


La vieja cofradía hostigadora
le regala plumilla a su pariente
vicioso en germanía aburridora.














*el boliche
Se refiere a un boliche gay de Lavalle al 300, en la ciudad de Buenos Aires.

domingo, 13 de febrero de 2011

Asuntos eternos II









Y devuelve la noche, bailes y contradanzas,
fulminando alabanzas, cerrando los escotes;
cuando la muerte cumple más años que matanzas
sufren los monigotes.

No tienen más ceguera, que su propio estrabismo
que ocultan como fieros amantes del escaso
talento de sus riñas; siempre cuentan el mismo
pasodoble del vaso.

Se apuran los ladrones a cantar las cuarenta
con versitos ilustres, los vándalos famosos
se dan brillo con vino, el agua se fermenta
y se hunden en los pozos.

La juventud reclama Sorpasso en la avenida,
no acepta Subnormales con Marcos de batalla
ni viejos que no admitan el dolor de la vida
y nunca den la talla.

Mis hijos por fortuna, no aspiran a escenarios
buscando vanagloria, ni burbujas de fama,
a veces, una madre vale más que el calvario
de andarse por las ramas.

El amor es letal. Con caricias y besos
al final se consigue inmolar enemigos,
los dioses nos escuchan, se ofrecen porque eso
se torne su castigo.

Si el diablo escupiera la bilis que lo enferma
sus vicios al diablo se irían a parar,
evadiendo las tasas la avaricia está yerma;
más le vale pagar.





(estrambote de bote:
me voy a cocinar)

domingo, 6 de febrero de 2011

Asuntos eternos I

,









La rabia es el Capote del Show Truman. ¿Y hasta cuando?
Los casos del revés se van como si vieran
a un Sherlock con piloto, que acaba recitando:
conductor fui en euskera.

Piloto es impermeable, gabardina, sotana.
No soy como quisieran tus ojos de aceituna,
verdinegra serpiente de una burda desgana
de ladrones de cuna.

Tus viejas adicciones, cigarros Montecristo,
el Che en motocicleta, Joaquines, Don Ramones,
dejan humo en la tierra de cubas sin condones,
y en el diario me entristo.

Ciertas revoluciones se apagan y envilecen
y el poquer de la hartura, en lánguidas sesiones,
de ases, tréboles, picas más oros, establecen
que acaban las canciones.

Ni siquiera el poema se salva del entierro,
con versos y martinis de peces de anticuario.
No hay necio más huraño que el Vizcacha de Fierro,
metido en el Acuario.

Los mal agradecidos abundan como hierbas
disfrutan el linaje diabólico del rango
de Satán y sus hijos; destilan malas yerbas
cuando bailan un tango.

Si me ponen a dieta de agua y verduritas
detrás del escritorio, mi vida es un averno.
El delivery ofrece vermú con papas fritas
para asuntos eternos.